Estas pulseras, flexibles, multicolores, fabricadas en plástico reciclado, provienen directamente de Malí.
Se llaman Jokko, que en lengua wolof significa : todos juntos.
Esta bisutería ha podido comercializarse gracias al encuentro de varias iniciativas cuyo objetivo común es financiar un centro de acogida para los niños de Dakar en dificultad.